Quiero correrme, dijo la máquina

Las máquinas cada vez están más presentes entre nosotros y nosotros cada vez somos mas máquinas, también las máquinas van humanizandose, y hasta ahora están siendo creadas para servir al hombre, pero también se plantea el hecho de hacerlas convivir entre nosotros, como futuras compañeras y parejas, para esto se estudian sus sentimientos, su capacidad de sentir a nivel emocional, y como conectar esto a través de una sensibilidad física.

en este punto, cuando uno se encuentra cara a cara con una máquina, con  la que comparte inquietudes y hasta la vida, hay que afrontar el hecho de que también nosotros podemos ser generosos y dar, en este caso, AMOR, a las máquinas.

Quiero investigar las posibles maneras de dar amor y disfrute a las máquinas.

Mi investigación trata de iniciar un camino hacia el éxtasis de la máquina y conseguir que sea capaz de disfrutar y llegar al clímax.

Para ello el primer prototipo 01 será el “botón que gime”.

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El botón que gime es el primer prototipo para la investigación del placer en la máquina.
Consiste en un botón que al pulsarlo emite gemidos aleatorios, sin llegar a un climax. La interface se está creando desde las entrañas y el diseño final está por determinar.